Aviso

Ideas, pensamientos, formas de ver la realidad, pequeñas historias, palabras sueltas, incoherencias, solo un poco de todo o de nada.
Las fechas no existen, el tiempo no importa, no hay linealidad, ni principios ni finales, solo fragmentos, sin orden, que como en un espejo roto, reflejan trozos al azar pero nunca se forma la imagen original ni menos la real.
Solo esto deben considerar antes de empezar a leer.

2012/07/11

Invierno

Sentada en la cornisa esperas la primera lluvia de invierno. El mal tiempo se acerca como una sombra gris que lo devora todo. Te acomodas al borde del abismo impaciente por el espectáculo que se avecina. La orquesta comienza a afinar sus instrumentos. Suenan las primeras ráfagas de viento. El público que te observa guarda silencio. El cielo se cubre completamente. Comienzan los acordes de lluvia.  Las ráfagas se intensifican. Un estruendo estremece a la audiencia, los truenos hacen su aparición. Tu momento se acerca, lo intuyes. Te pones de pie, y extiendes tus alas. Esperas el instante adecuado. Un gran trueno la antecede.  La gran ráfaga ha llegado. Te lanzas al vacío.  Un silencio mortuorio recorre al público cuando te ven desaparecer bajo la cornisa. El suelo se acerca rápidamente, piensas que te lanzaste demasiado  antes, pero de pronto la gran ráfaga te atrapa y te eleva por encima de todos los edificios. El público bate sus alas de emoción al verte.  Tratas de mantener el equilibrio pero el viento es muy fuerte. Un remolino te toma desprevenida y te hace dar volteretas en el aire, el golpe te suelta algunas plumas. Caes nuevamente, con ayuda de tu cola frenas un poco el descenso y logras extender tus alas. Te elevas y quedas como suspendida en el aire. Los truenos continúan mientras surcas las gran ráfaga, pero no hay nada que temer, ya la has dominado.  Sientes el viento bajo tus alas y la música de la tempestad de fondo, no hay sensación más increíble en el mundo. Das un par de vueltas alrededor del edificio y luego mediante un gesto, invitas al público  a unirse. Temerosas no se atreven a lanzarse, esperan un poco hasta comprobar que es seguro y se lanzan todas a la vez. Comienzan a volar de forma sincronizada  mientras el cielo las acompaña con su orquesta. 
Abajo un niño que observaba el espectáculo les dice a sus padres con emoción: miren! las aves están surfeando en el viento.

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