Aviso

Ideas, pensamientos, formas de ver la realidad, pequeñas historias, palabras sueltas, incoherencias, solo un poco de todo o de nada.
Las fechas no existen, el tiempo no importa, no hay linealidad, ni principios ni finales, solo fragmentos, sin orden, que como en un espejo roto, reflejan trozos al azar pero nunca se forma la imagen original ni menos la real.
Solo esto deben considerar antes de empezar a leer.

2007/01/04

Saliste Deprisa

El frío te golpeo en la cara pero seguiste con tu paso firme, no tenías tiempo para regresar a buscar un abrigo, no podías llegar tarde al trabajo. Aun estaba oscuro, los faroles seguían encendidos, pero era poco lo que iluminaban debido a la neblina, titilantes, parecían cubiertos por un halo fantasmal. El tiempo era valioso, debías darte prisa. Comenzaste a trotar. Las calles aun estaban vacías a esas horas de la madrugada. Sentías que no avanzabas, que no te acercabas a ningún lado. Miraste tu reloj, pero no te fijaste en la hora, la sola acción ya te indicaba que te estabas demorando más de la cuenta. Aceleraste el paso. Un sentimiento de angustia se empezó a gestar en tu interior. Veías como ibas dejando atrás a casas, edificios, plazas y parques, pero el lugar que buscabas cada vez parecía más efímero en tu recuerdo. La desesperación llego. Empezaste a correr. Cruzaste las calles sin mirar la señalización, ya nada importaba, una vida peligraba si no llegabas a tiempo. La niebla continuaba ahí, como absorbiendo la distancia que ibas ganando. Tus perseguidores no se cansaban, podías sentir sus pasos detrás de ti, sus respiraciones agitadas, los gritos al aire. No te podías detener. Tus piernas, a pesar de la fatiga, parecían levitar por sobre la tierra. Aquella carta la tenías que entregar a cualquier precio. Un terrible pensamiento cruzo por tu mente. La duda y el miedo, se hicieron presentes. Los faroles no se habían movido, tampoco habías visto a hombre alguno, a pesar de que llevabas horas corriendo. Fantasmas de luz aparecieron entre la niebla. ¿Por que corrías? te preguntaste sin dejar de hacerlo. No había respuesta, solo silencio. Sentiste frío. Dos espectros se abalanzaron sobre ti gritando con estruendosas voces. Dejaste de correr...

Una multitud de gente rodeaba a un cuerpo sin vida que yacía en el piso. Jamás se vio al conductor de aquel vehículo.

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